Los sulfuros presentes en el agua son propensos a la hidrólisis, liberando H₂S al aire. La inhalación de grandes cantidades de H₂S puede provocar inmediatamente náuseas, vómitos, dificultad para respirar, asfixia y efectos tóxicos graves. La exposición a concentraciones en el aire de 15 a 30 mg/m³ puede causar conjuntivitis y daños en el nervio óptico. La inhalación prolongada de H₂S puede interactuar con el citocromo, la oxidasa y los enlaces disulfuro (-SS-) de las proteínas y los aminoácidos, alterando los procesos de oxidación celular y provocando hipoxia celular, que puede ser mortal.
Fecha de publicación: 15 de septiembre de 2025
