El sulfuro de sodio se presenta como gránulos cristalinos blancos o amarillo claro a temperatura ambiente, con un olor similar al de los huevos podridos. Aunque su textura es parecida a la de la sal común, nunca debe manipularse directamente con las manos desnudas. Al contacto con el agua, se vuelve resbaladizo y puede causar irritación en la piel. En el mercado se encuentran comúnmente dos formas: sulfuro de sodio anhidro, que se asemeja a pequeños trozos de caramelo de roca, y sulfuro de sodio nonahidratado, que tiene una apariencia más parecida a grumos translúcidos de consistencia gelatinosa.
Fecha de publicación: 19 de septiembre de 2025
